jueves, 5 de junio de 2014

Blacky, amigo de la Luna

La Nochevieja pasada fue bastante caótica. Las perritas tenían mucho miedo de los fuegos artificiales y la Princess se escapó. La tía nos informó que Princess volvíó a su casa.

Como consecuencia, Luna se quedó sola. Pero vimos enseguida que no le gustaba la soledad, hasta incluso se enfermó.
Para animarla, el primer domingo del año fuimos a la calle del pueblo dónde ofrecen mascotas. Vimos un pequeño perrito negro/gris, con una carita que se parecía a un cruce entre lobito y osito.

Nos llevábamos el txiquitin por 40 pesos para ir seguidamente a nuestro amigo Donny de la Finca (el mejor veterinario del pueblo). 
Tuvimos que darle un nombre al bitxo al instante. Por su tono negro le hemos llamado Blacky. 

El primer día Yina se ocupó de quitar a Blacky su cantidad industrial de pulgas y otros bichos. Luna estaba muy contenta con su nuevo "hermanito", por fin volvimos a ver el brillo en sus ojos marrones tan expresivos que tiene.



Como es de costumbre con los perritos pequeños, los primeros días les cuesta subir la rampa que conecta el corredor de la casa con el patio. Esto provoca lloriqueos de alta volumen. Pero con el tiempo ha aprendido. Luna deja el Blacky jugar con sus juguetes, como la pelota y la figura de Winnie the Pooh, pero a veces se pelean por los juguetes. La pelota puede estar una semana en el jardín sin que les importa, pero una vez que la sacas, los dos quieren adueñarse de ella. 

Luna evidentemente es el gran ejemplo del Blacky. Eso significa que el pequeño rebelde imita todas las manías de ella. A ambos les encanta hacer siestas largas, ladrar a motos y saltar a la encimera. A la hora de cenar es mejor dar la comida a los perros primero, si no te están jorobando mientras cenas. Para recibir su plato, Blacky es más listo que su "hermana". Ambos suelen terminar su plato en apenas 3 minutos y no es precisamente que tienen un platillo pequeño.

Luna tiene un comportamiento más indiferente, porque ya paso la etapa de cachorro. Si no te quiere dar la pata, no te lo va a dar. Luna es muy escapista y no escucha cuando esta escarbando arena con sus amigos. Blacky es más reservado en este aspecto. Tiene entre 8 y 9 meses y sigue creciendo poco a poco. Hace 2 meses tuvo un gran susto cuando estábamos paseando y el txiquitin, inocente, ladraba a un perro mucho más grande que de pronto le atacó, por suerte les pudimos separar al instante. 

Ambos perros se vuelven loco cuando escuchan la palabra "calle", que para ellos es la aventura de salir corriendo por el boulevard del pueblo.
Los primeros meses, Blacky nunca quiso dar la pata. Tal vez no entendía. Le llevé al patio, le hice sentar y le expliqué 4, 5 veces de dar la pata y por fin entendió.
Ahora cuando llegas a casa, Blacky es el primero en saludar, ladrando fuerte, saltando la reja y llorando de felicidad. Salta en mi rodilla, le hago sentar y me da la pata.

Es muy difícil que se enoja el Blacky con la gente. Es un perro feliz y pacífico. Solo pelea con Luna, cuando ella es molesta con el. El único defecto que tiene Blacky es que es muy celoso.
Cuando das cariño a la Luna, el se mete en medio con un típico sonido entre lloriqueo y gruñido. Es un amor de perro además que un perro amoroso.





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